Casi siempre veremos los ganaderos y pastores acompañados de su fiel amigo: el perro de conducción o perro pastor. Este tipo de perros tiene una genética excelente para trabajar y ayudar en el manejo de los animales. Su agilidad e inteligencia loc convierte en un elemento indispensable a la hora de guiar y controlar al rebaño durante los desplazamientos por la montaña.
Algunas razas que podemos encontrar en la península son:
Perro d'Atura Català
Pastor de los Pirineos
Border Collie
Can de Chira
Por otro lado, también es común ver otros perros de razas más grandes acompañando al rebaño. Estos se llaman perros de protección y su principal función es, tal y como indica su nombre, proteger el ganado de posibles depredadores.
Algunas razas que podemos encontrar en la península son:
Montaña de los Pirineos
Mastín de los Pirineos
Mastín Español
Su presencia no pasa desapercibida, ya que son perros que llegan a medir sesenta centímetros a la cruz y pesar más de cuarenta kilos. De hecho, se ha observado que los ejemplares más grandes y robustos son más valientes y, por tanto, defenderán mejor el rebaño que aquellos de menor tamaño. De igual manera, su carácter es también un rasgo indispensable. Estos perros deben estar atentos al rebaño, tener una actitud pasiva para que las ovejas o cabras confíen en ellos y deben ser buenos protectores.
Pero, ¿cómo se consigue todo esto? No sólo es cuestión de genética; gran parte del éxito se debe a la educación y socialización que reciben los cachorros durante su primer año de vida. Los cachorros no pueden unirse al rebaño hasta pasadas las ocho semanas de vida. En esta fase temprana, es de vital importancia que vivan con su madre, quien los educará mediente gruñidos, expresiones faciales o pequeños mordeduras. Una vez pasado este período, cada cachorro puede ser introducido en un pequeño recinto con algunas ovejas o cabras del rebaño. A partir de ahí, comenzarán a convivir, y el pastor supervisará la adaptación tanto del perro como de las ovejas.
La presencia del pastor es indispensable para la correcta socialización con humanos. Aunque el vínculo principal formarse con las ovejas o cabras, la presencia humana permite que el perro se acostumbre y no vea las personas como una posible
amenaza. Así, el pastor pastor desempeña una tarea crucial: crear un vínculo con el animal, felicitarlo cuando se comporte correctamente y prestarle atención para motivarlo a seguir actuando de forma adecuada.
La manera en que se cría y educa a un perro de protección influye en gran medida en su futuro carácter. En un estudio realizado sobre perros de protección, se observó que aquellos que habían sido criados únicamente en contacto con ovejas o cabras tenían más probabilidades de mostrar agresividad hacia las personas que aquellos que fueron criados y socializados tanto con animales como con humanos. Mientras que los primeros presentaban agresividad ofensiva y defensiva, el segundo grupo solo mostraba agresividad defensiva. Así que, aunque los perros hayan pasado por un buen proceso de educación y adiestramiento, ante la presencia de una posible amenaza, saldrán a defender a su rebaño.
Cuando vamos de excursión y nos acercamos demasiado a un rebaño de ovejas, lo más probable es que el perro de protección se acerque ladrando con el objetivo de alejarnos de su rebaño. Aunque haya tenido una buena educación y haya socializado con humanos, no nos conoce y, por tanto, no querrá que nos acerquemos a las ovejas. En ese momento, si nosotros actuamos correctamente y nos alejamos tranquilamente del rebaño, interpretará que no somos una amenaza y nos dejará tranquilos. En cambio, los gritos, las intimidaciones con el bastón de caminar y los movimientos bruscos (como empezar a correr) son comportamientos que el perro detectará como extraños y solo conseguiremos ponerle más nervioso.
En el siguiente enlace encontrarás toda la información necesaria para conocer cómo debemos comportarnos cuando nos encontramos un rebaño. De este modo evitaremos posibles conflictos con el ganado y los perros de protección.
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